¿Cómo leer a un caballo? Calma, relajación y alerta desde el suelo y desde la silla

El miedo y el enfado en un caballo se notan fácilmente.
Es más difícil reconocer que un caballo se siente bien, se relaja o está soltando la tensión.
Te contamos qué dicen los estudios más recientes y qué se ve desde el suelo y qué desde la silla.

Caballos en el pasto al amanecer
En resumen
  • Un caballo que se siente bien pasa la mayor parte del tiempo comiendo, caminando tranquilo y mirando a su alrededor. Quedarse mucho rato mirando fijamente un punto y sin moverse es más bien señal de que algo no va bien.
  • La relajación y el placer se ven distintos. En reposo, el caballo tiene el labio inferior suelto; cuando lo rascas en su sitio favorito, estira el labio superior.
  • Los investigadores relacionan masticar en vacío y resoplar después de algo difícil con la vuelta al equilibrio. El bostezo es menos claro.
  • Desde la silla se ve menos de lo que parece. En los estudios, muchos caballos considerados cómodos en el trabajo cojeaban.
  • Una sola señal dice poco. Lo que cuenta es ver varias señales a la vez, la situación y la comparación con cómo se comporta normalmente ese caballo.

Se suele decir que en los caballos «todo se ve». Es verdad con el miedo o el enfado. Pero las señales de calma y relajación son silenciosas y fáciles de pasar por alto, y son precisamente ellas las que dicen si lo que haces con el caballo le parece bien.

Hemos reunido los estudios más recientes sobre cómo es un caballo que se siente bien, se relaja, suelta la tensión o está alerta. Aparte, contamos lo que se ve desde la silla. Al final encontrarás una tabla que te ayudará a interpretarlo todo.

Por qué merece la pena aprenderlo

En un estudio en el que miembros de grupos ecuestres vieron seis vídeos, la mayoría reconoció las señales de estrés del caballo solo en algunos de ellos. Las conductas que indicaban emociones desagradables a menudo pasaban desapercibidas, y los vídeos con métodos naturales y con monta sin cabezada eran los que más a menudo se tomaban, por error, como agradables para el caballo[1].

Se puede aprender. Los participantes de un curso online sobre cómo reconocer los estados emocionales de los caballos contaron que empezaron a fijarse en todo el lenguaje corporal, en los sentidos del caballo y en cómo su propio comportamiento influye en él[2].

Hay también una dificultad que conviene tener presente desde el principio. Una revisión de 109 estudios sobre el contacto entre caballos y personas señala que, en la mayoría de esas situaciones, es la persona quien dirige o limita la conducta del caballo. Eso puede ocultar tanto las señales malas como las buenas. Cuando el caballo tenía libertad, las experiencias agradables con personas se asociaban con acercarse, y las desagradables, con evitarlas[3].

Calma: un caballo que se siente seguro

Un caballo que se siente bien tiene un aspecto sorprendentemente normal. Los caballos salvajes y semisalvajes que viven en condiciones tranquilas, sin depredadores y con comida de sobra, pasan la mayor parte del tiempo pastando, descansando, mirando a su alrededor y desplazándose despacio de un sitio a otro. Los investigadores llaman a este estado satisfacción: una emoción agradable de poca intensidad cuya esencia es la calma[4].

En un estudio con 174 caballos de ocho cuadras, el tiempo dedicado a comer, caminar tranquilos y mirar alrededor iba de la mano de indicadores de buen bienestar. Quedarse mucho rato inmóviles, mirar fijamente un punto y los contactos hostiles con otros caballos iban de la mano de indicadores de mal bienestar[4]. Una revisión sistemática de 2024 consideró buenas señales comer forraje y los contactos amistosos con otros caballos. Y malas: el retraimiento o la excitación en el entorno habitual, evitar a la persona durante el manejo y los conflictos en la manada[5].

3 – 10 min

de observación en momentos tranquilos del día bastaron a los investigadores para describir bien el «ambiente» de la cuadra, es decir, cómo se sienten los caballos que viven en ella[4].Hausberger et al., Animals, 2026

Un indicador sencillo para el día a día son las orejas mientras come heno. Los caballos que pasaban más tiempo comiendo llevaban más a menudo las orejas hacia delante al comer. Estudios anteriores relacionaban las orejas siempre echadas hacia atrás al comer con problemas crónicos, como molestias de columna o estereotipias[4].

Relajación y placer no son lo mismo

Un caballo relajado que descansa suele tener los ojos entrecerrados y el labio inferior suelto. En un estudio piloto polaco, durante un masaje lo que más se vio en los caballos fue el labio inferior suelto, y con los ojos entrecerrados a ratos parecían adormilados. Eso sí, eran solo cinco caballos[6]. En un estudio con 32 caballos de carreras tras una terapia manual, el 78% bajaba la cabeza y el 63% dejaba caer las orejas hacia los lados. Los autores señalan que no hubo medición antes del tratamiento ni grupo de comparación[7].

El placer se ve distinto. En un estudio de investigadores franceses, durante 11 sesiones se cepilló a los caballos o bien con suavidad, en las zonas que más les gustaban, o bien siguiendo un procedimiento fijo. Los caballos cepillados con suavidad buscaban más a menudo el contacto, y los cepillados según el procedimiento se apartaban más a menudo[8].

La diferencia se veía en la cara. Con el cepillado agradable, los caballos tenían los ojos entrecerrados, el labio superior estirado hacia delante, quieto o temblando, el cuello a media altura y las orejas dirigidas hacia atrás, casi en línea con la nariz. Con el desagradable: el cuello muy alto, los ojos muy abiertos o con el blanco visible, los labios apretados y cada oreja orientada de forma distinta. Un año después, durante un cepillado normal, la expresión de la cara seguía distinguiendo a los dos grupos, aunque el comportamiento ya no[8].

De este estudio salen dos consejos prácticos. Primero, las orejas hacia atrás no siempre significan enfado: cuando los rascaban en su sitio favorito, los caballos las llevaban justo así. Segundo, el placer no es descanso. Los caballos cepillados con suavidad no tenían la expresión de reposo, con el labio inferior colgando suelto, sino una expresión tensa: con las orejas hacia atrás y el labio superior estirado[8].

Lo que resulta agradable depende del caballo. En un estudio con 20 caballos se probaron cuatro opciones: rascar en la cruz, comida rica, entrenamiento con recompensa y la compañía de un caballo con el que se llevaban bien. Todas podían funcionar, pero los caballos reaccionaban de forma distinta según su carácter[9].

Alerta: mirar alrededor o quedarse mirando fijo

La alerta es una parte normal de la vida del caballo, no una mala señal en sí misma. Lo que cuenta es de qué tipo es. Los investigadores distinguen entre mirar alrededor, es decir, recorrer el entorno con la vista en movimiento, y la atención congelada, es decir, quedarse mucho rato mirando fijamente un punto. Mirar alrededor se asociaba con mejor salud y bienestar. La mirada fija se veía más a menudo en caballos con indicadores de mal bienestar, por ejemplo con estereotipias o con las orejas echadas hacia atrás al comer[4].

En la práctica: un caballo que levanta la cabeza, dirige las orejas hacia un ruido y al rato vuelve a comer está alerta y tranquilo a la vez. Un caballo que se queda mucho tiempo con la cabeza muy alta mirando fijamente a un sitio necesita tu atención. Conviene comprobar qué le inquieta.

Cuidado con la falsa calma. En un estudio con 59 caballos de trabajo, el 24% tenía periodos de inmovilidad en una postura atípica: con la mirada fija, la cabeza inmóvil y las orejas inmóviles. Estos caballos reaccionaban menos a lo que pasaba a su alrededor, pero en situaciones más difíciles reaccionaban con más fuerza. Los investigadores llamaron a esta postura retraimiento y la compararon con las descripciones de la depresión en personas[10]. Así que un caballo callado en un rincón del box no siempre está descansando.

Soltar la tensión: cuando la tensión baja

Soltar la tensión es el paso de la tensión a la calma. Lo más fácil es verlo justo después de algo difícil: tras un susto, tras un tratamiento, al quitar la silla, al terminar un ejercicio. Los estudios describen varias de estas señales:

  • Masticar en vacío y bufar. Después de un susto repentino, los caballos masticaban en vacío más a menudo y hacían un sonido característico con la nariz. Los investigadores relacionan estas conductas con la vuelta del organismo al equilibrio tras el estrés[11].
  • Resoplido. Se oye más a menudo en situaciones agradables, por ejemplo al comer en el pasto, y en caballos con menos signos de estrés crónico[12].
  • Parpadeo. En situaciones estresantes, los caballos hacían menos parpadeos completos, y cuando se retrasaba la comida les temblaba más a menudo el párpado[13]. Por eso, volver a un parpadeo normal y tranquilo puede significar que la tensión se va.
  • Cabeza baja y orejas hacia los lados. Después de una terapia manual, estas señales se vieron en la mayoría de los caballos[7].

Por eso, después de algo difícil conviene darle al caballo un momento antes de pasar a lo siguiente. Así es más fácil ver si la tensión baja.

Bostezar, lamerse, masticar: lo que cuenta es lo que pasó antes

Estas conductas se suelen presentar como señales seguras de relajación. Los estudios muestran que la cosa es más compleja.

Bostezo. En caballos domésticos y caballos de Przewalski que vivían en grandes cercados, el bostezo se asociaba con situaciones intensas en el grupo: en los de Przewalski, con agresión; en los domésticos, con contactos amistosos. Los autores creen que lo que cuenta es la intensidad de la experiencia, no si fue agradable, y que bostezar puede ayudar a descargar tensión[14]. En caballos con estereotipias, los bostezos aumentaban en los mismos momentos del día que las estereotipias e iban de la mano de ellas[15]. El bostezo también puede ser contagioso: en una manada de yeguas en el pasto, los caballos respondían más a menudo con un bostezo al bostezo de aquellas con las que tenían una buena relación[16].

Lamerse y masticar. Después de un susto se asociaban con la vuelta al equilibrio[11], y tras una terapia manual se vieron en todos los caballos del estudio[7]. Pero si aparecen después del estrés, significa que antes algo estresaba al caballo. Por eso, lo que más dice es lo que pasó justo antes: quitar la cabezada, el final de un tratamiento o quizá algo que está por llegar.

Conviene saber

Si un caballo suele bostezar en los mismos momentos del día en que aparecen sus estereotipias, por ejemplo la aerofagia o el baile del oso, es más bien señal de tensión que de relajación. En caballos con estereotipias, los bostezos aumentaban justo en los mismos momentos que las estereotipias[15].

Qué se ve desde la silla

Desde la silla se ve menos de lo que parece. El jinete no ve la boca, los ojos ni la cola, y el caballo montado hace lo que se le pide, así que muchas señales quedan apagadas[3].

En un estudio con 60 caballos de deporte y de escuela, considerados por sus propietarios cómodos en el trabajo, el 73% tenía una cojera leve (hasta grado 2 en una escala de 8 grados) en al menos una extremidad, y el 47%, un galope anómalo[17]. Por eso conviene saber cómo se ve montado un caballo sin dolor. En un estudio con 1358 caballos en competición, la mayoría de los que no cojeaban:

  • llevaba la cabeza quieta, sin movimientos arriba y abajo ni hacia los lados,
  • tenía los ojos abiertos, sin el blanco visible,
  • tenía toda la lengua dentro de la boca, y el bocado quedaba recto,
  • llevaba la cola recta y suelta,
  • avanzaba con ritmo y velocidad regulares, recto, con los posteriores siguiendo la huella de los anteriores,
  • salía al galope por la mano correcta y no cambiaba de pie por su cuenta,
  • no tropezaba ni arrastraba las dos patas traseras por el suelo,
  • avanzaba con ganas, sin espantarse, dar corcovos ni encabritarse[18].

Parte de estas cosas las notas desde la silla: el ritmo, la velocidad regular, la rectitud, las ganas de ir hacia delante, la mano correcta al galope. El resto, es decir, la boca, los ojos, las orejas y la cola, lo mejor es comprobarlo en un vídeo.

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conductas del etograma de dolor del caballo montado es el umbral a partir del cual es probable un dolor del aparato locomotor. En los caballos de competición la mediana fue 4, así que las señales sueltas también aparecen en caballos sanos[18].Dyson y Pollard, Animals, 2024

Lo que más dice son las orejas y la mirada. Las orejas echadas hacia atrás durante al menos 5 segundos y una mirada intensa y fija durante al menos 5 segundos se asociaban con un movimiento anómalo[18]. Las orejas y los ojos son también lo que miran quienes valoran la armonía del binomio. En un estudio con un dispositivo de seguimiento ocular, 30 personas del mundo ecuestre empezaban casi siempre a mirar al binomio por las orejas y los ojos del caballo. Volver a ellos con la vista a menudo iba de la mano de una nota más baja de armonía[19].

Una prueba interesante para el día a día es la reacción a la silla. En el estudio con 174 caballos se valoró la primera reacción del caballo al ver la silla en la puerta: las orejas hacia delante y acercarse se consideraban una reacción positiva; las orejas hacia atrás, negativa. Los caballos con reacción positiva pasaban más tiempo comiendo[4].

Señales de conflicto bajo el jinete

Mover la cola, sacudir la cabeza, echar las orejas hacia atrás y abrir la boca son conductas de conflicto. Aparecen cuando al caballo le cuesta lidiar con un malestar físico o psicológico[6].

En el estudio piloto polaco hubo de media 32 conductas de conflicto durante la monta, 12 antes y 2 después. Lo más frecuente era que los caballos movieran la cola. Cuando recibían un masaje antes de montar, bajo el jinete movían menos la cola, echaban menos las orejas hacia atrás y abrían menos la boca[6].

Los episodios sueltos aparecen casi siempre. En competiciones de salto, en cada uno de los 120 caballos se vio al menos una conducta de conflicto, sobre todo sacudir la cabeza y, después, mover la cola. Aun así, la mayoría de los caballos mostró solo uno o dos tipos de estas conductas, unas pocas veces por recorrido[20]. Así que lo que cuenta no es si el caballo ha movido la cola una vez, sino con qué frecuencia, en qué situación y si eso cambia de una semana a otra.

Soltar también funciona en la otra dirección. El caballo aprende del momento en que desaparece la presión, así que ceder las riendas justo cuando el caballo responde le dice «era esto»[21, 22].

Cómo interpretarlo

La tabla reúne las señales más importantes. Ninguna es segura por sí sola, por eso en la tercera columna te sugerimos en qué más fijarte.

Lo que vesQué puede significarEn qué más fijarse
Come, lleva las orejas hacia delante con el heno, camina tranquilo y mira a su alrededorCalma, satisfacción[4]Si así es la mayor parte del día
Ojos entrecerrados, labio inferior suelto, cabeza más bajaDescanso, relajación[6, 8]Si el caballo reacciona cuando te acercas
Al rascarlo estira el labio superior, entrecierra los ojos, dirige las orejas hacia atrásPlacer[8]Si él mismo te ofrece esa zona
Levanta la cabeza, dirige las orejas hacia un ruido y al rato vuelve a comerAlerta normal[4]Lo rápido que vuelve a comer
Se queda mucho rato mirando fijamente un punto, orejas y cabeza inmóviles, indiferente al entornoRetraimiento, mal bienestar[4, 10]Si es una conducta nueva
Mastica en vacío, resopla o bufa después de algo difícilVuelta al equilibrio[11, 12]Qué pasó justo antes
BostezaExperiencia intensa, descarga de tensión[14]Si aparece en los mismos momentos del día que las estereotipias[15]
Montado, mueve la cola, echa las orejas hacia atrás, abre la bocaConflicto, a veces dolor[6, 18]Con qué frecuencia y si cambia
Montado, ritmo regular, cola llevada suelta, va con ganas hacia delanteTípico de caballos que no cojean[18]Un vídeo de lado una vez al mes

Cómo entrenar la mirada

  1. Conoce lo normal en tu caballoObsérvalo varias veces durante 10 minutos, en momentos tranquilos en los que no pasa nada. A los investigadores les bastaban tres observaciones así para describir cómo se sienten los caballos de una cuadra[4].
  2. Mira el conjuntoOrejas, ojos, boca, cola, postura y lo que el caballo está haciendo en ese momento. La misma señal, por ejemplo las orejas hacia atrás, puede significar otra cosa en otra situación[8].
  3. Pregúntate qué pasó justo antesMasticar, lamerse y bostezar dicen más cuando sabes después de qué han aparecido[11, 14].
  4. Comprueba con el tactoBusca las zonas donde al caballo le gusta que lo rasquen. Con un contacto agradable, los caballos buscaban el contacto más a menudo, y con uno desagradable se apartaban[8]. A cada caballo le gusta algo distinto[9].
  5. Graba la montaUna vez al mes, graba unos minutos de monta de lado y desde el mismo sitio. En el vídeo verás la boca, los ojos, las orejas y la cola, que desde la silla no se ven[18].
  6. Dale un momento al caballoDespués de algo difícil, espera antes de empezar lo siguiente y mira si la tensión baja[11].

Cuándo llamar al veterinario

  • el caballo pasa cada vez más tiempo inmóvil, con la mirada fija, y deja de interesarse por su entorno[10],
  • al comer heno lleva siempre las orejas echadas hacia atrás[4],
  • bajo la silla muestra muchas señales a la vez, por ejemplo echa las orejas hacia atrás, mueve la cola, abre la boca, tropieza o cambia de pie al galope[18],
  • el caballo se tensa o se aparta cada vez que lo tocas en el mismo sitio, por ejemplo en el dorso[23],
  • ha cambiado de repente su reacción a la silla o a ti.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si un caballo está relajado?

Un caballo relajado suele tener los ojos entrecerrados, el labio inferior suelto y la cabeza más baja[6, 7]. En el día a día, un caballo que se siente bien pasa la mayor parte del tiempo comiendo, caminando tranquilo y mirando a su alrededor[4].

¿Que un caballo se lama significa que se ha relajado?

Los investigadores relacionan lamerse y masticar después del estrés con la vuelta al equilibrio[11]. Pero eso significa que antes hubo tensión, así que conviene saber qué la provocó.

¿Por qué bosteza un caballo?

El bostezo se asocia con situaciones intensas, agradables o no, y puede ayudar a descargar tensión[14]. En caballos con estereotipias iba de la mano de las estereotipias[15]. También puede ser contagioso entre caballos que se llevan bien[16].

¿Las orejas echadas hacia atrás significan siempre enfado?

No. Cuando los rascaban en su sitio favorito, los caballos llevaban las orejas hacia atrás, casi en línea con la nariz[8]. Sin embargo, montado, llevar las orejas hacia atrás durante al menos 5 segundos se asociaba con un movimiento anómalo[18].

¿Qué se nota desde la silla cuando el caballo se siente bien?

Ritmo y velocidad regulares, un movimiento recto y con ganas hacia delante y el galope por la mano correcta. La boca, los ojos, las orejas y la cola es mejor comprobarlos en un vídeo[18].

Fuentes científicas

Hemos comprobado cada publicación en las bases de datos Crossref y PubMed. Los números del texto remiten a la lista, y los enlaces DOI, a los artículos originales.

  1. Bell C, Rogers S, Taylor J, Busby D. Improving the Recognition of Equine Affective States. Animals. 2019;9(12):1124. doi.org/10.3390/ani9121124
  2. Wells A, Hiney KM, Brady CM, Anderson KP. Enhancing equine welfare: a qualitative study on the impact of RAiSE (Recognizing Affective States in Equine) as an educational tool. Translational Animal Science. 2025;9:txaf033. doi.org/10.1093/tas/txaf033
  3. Hall C, Kay R. Living the good life? A systematic review of behavioural signs of affective state in the domestic horse (Equus caballus) and factors relating to quality of life. Part 2: Horse-human interactions. Animal Welfare. 2024;33:e41. doi.org/10.1017/awf.2024.41
  4. Hausberger M, Lerch N, Grandgeorge M. Farm Atmosphere: Calm Attention and Mobility Characterise Positive Horse Welfare. Animals. 2026;16(10):1557. doi.org/10.3390/ani16101557
  5. Hall C, Kay R. Living the good life? A systematic review of behavioural signs of affective state in the domestic horse (Equus caballus) and factors relating to quality of life. Part I: Fulfilment of species-specific needs. Animal Welfare. 2024;33:e40. doi.org/10.1017/awf.2024.38
  6. Jastrzębska E, Górecka-Bruzda A, Ogłuszka M, Lipka MS, Pawłowska A. Effect of Massage on Stress Indicators in Recreational Horses - A Pilot Study. Animals. 2025;15(6):789. doi.org/10.3390/ani15060789
  7. Paksoy Y, Ural K, Erdoğan H, Erdoğan S, Paşa S. Behavioral Assessment of Equine Relaxation Following Manual Therapy: A Pilot Study. Veterinary Sciences. 2025;12(9):865. doi.org/10.3390/vetsci12090865
  8. Lansade L, Nowak R, Lainé AL, Leterrier C, Bonneau C, Parias C et al. Facial expression and oxytocin as possible markers of positive emotions in horses. Scientific Reports. 2018;8(1):14680. doi.org/10.1038/s41598-018-32993-z
  9. Loftus L, Newman A, Leach M, Asher L. Exploring the induction and measurement of positive affective state in equines through a personality-centred lens. Scientific Reports. 2025;15(1):18550. doi.org/10.1038/s41598-025-98034-8
  10. Fureix C, Jego P, Henry S, Lansade L, Hausberger M. Towards an Ethological Animal Model of Depression? A Study on Horses. PLoS ONE. 2012;7(6):e39280. doi.org/10.1371/journal.pone.0039280
  11. Scopa C, Palagi E, Sighieri C, Baragli P. Physiological outcomes of calming behaviors support the resilience hypothesis in horses. Scientific Reports. 2018;8(1):17501. doi.org/10.1038/s41598-018-35561-7
  12. Stomp M, Leroux M, Cellier M, Henry S, Lemasson A, Hausberger M. An unexpected acoustic indicator of positive emotions in horses. PLOS ONE. 2018;13(7):e0197898. doi.org/10.1371/journal.pone.0197898
  13. Merkies K, Ready C, Farkas L, Hodder A. Eye Blink Rates and Eyelid Twitches as a Non-Invasive Measure of Stress in the Domestic Horse. Animals. 2019;9(8):562. doi.org/10.3390/ani9080562
  14. Górecka-Bruzda A, Fureix C, Ouvrard A, Bourjade M, Hausberger M. Investigating determinants of yawning in the domestic (Equus caballus) and Przewalski (Equus ferus przewalskii) horses. The Science of Nature. 2016;103(9-10):72. doi.org/10.1007/s00114-016-1395-7
  15. Fureix C, Gorecka-Bruzda A, Gautier E, Hausberger M. Cooccurrence of Yawning and Stereotypic Behaviour in Horses (Equus caballus). ISRN Zoology. 2011;2011:1-10. doi.org/10.5402/2011/271209
  16. Galotti A, Romano M, Baragli P, Palagi E. Yawning in sync: implications for social cohesion in horses. Current Zoology. 2024;71(2):137-151. doi.org/10.1093/cz/zoae052
  17. Dyson S, Pollard D. Application of a Ridden Horse Pain Ethogram and Its Relationship with Gait in a Convenience Sample of 60 Riding Horses. Animals. 2020;10(6):1044. doi.org/10.3390/ani10061044
  18. Dyson S, Pollard D. Determination of Equine Behaviour in Subjectively Non-Lame Ridden Sports Horses and Comparison with Lame Sports Horses Evaluated at Competitions. Animals. 2024;14(12):1831. doi.org/10.3390/ani14121831
  19. Wolframm IA, Everding M, Savulchyk V, Borssen J, Gudden DDM. From Concept to Perception: Equestrian Definitions of Harmony and Visual Attention in Horse–Rider Evaluation. Animals. 2026;16(10):1483. doi.org/10.3390/ani16101483
  20. Nothaft IT, Padilha FGF, Meriade GB, Leite JDS, Ferreira AMR. Conflict Behaviour Frequency During Show Jumping Competitions: A Practical Study. Animals. 2026;16(11):1620. doi.org/10.3390/ani16111620
  21. McLean AN, Christensen JW. The application of learning theory in horse training. Applied Animal Behaviour Science. 2017;190:18-27. doi.org/10.1016/j.applanim.2017.02.020
  22. Eisersiö M, Egenvall A, Yngvesson J, Hernlund E, Byström A. What is reinforced? The timing of the release of rein tension and the horse’s response latency for trot to walk transitions. Applied Animal Behaviour Science. 2025;285:106590. doi.org/10.1016/j.applanim.2025.106590
  23. Lesimple C, Fureix C, Biquand V, Hausberger M. Comparison of clinical examinations of back disorders and humans’ evaluation of back pain in riding school horses. BMC Veterinary Research. 2013;9(1):209. doi.org/10.1186/1746-6148-9-209
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