Caballo sucio, caballo feliz.
Historia de una limpieza

La limpieza protege la piel, te permite revisar al caballo cada día y construye la relación.
Te enseñamos el orden paso a paso y lo que dicen los estudios sobre él.

Una mano toca con suavidad el hocico de un caballo alazán sobre un fondo oscuro
En resumen
  • Cepilla al caballo a diario y, antes de montar, siempre a fondo allí donde van la silla, la cincha y la cabezada. Para la piel y el pelo, cepillar con regularidad es más importante que bañarlo con champú[1].
  • En la cuadra, la mayor cantidad de polvo se levanta al sacar la cama y al limpiar a los caballos, por eso lo mejor es limpiar al caballo al aire libre[2].
  • Los caballos limpiados con suavidad, en los sitios que más les gustaban, buscaban por sí mismos el contacto con las personas más a menudo tras 11 sesiones[3].
  • Al limpiarlo revisarás los ojos, los ollares, los dientes, la piel, la cola y los cascos. Los problemas en un ojo, una secreción nasal espesa y una ranilla dolorosa y maloliente son asuntos para un especialista.

La limpieza diaria lleva unos quince minutos y te da tres cosas a la vez: piel limpia allí donde va el equipo, una revisión minuciosa del caballo de las orejas a los cascos y un rato tranquilo a solas con tu caballo. El Manual Merck de Veterinaria recomienda cepillar a diario y bañar con champú de vez en cuando, cuando haga falta[1].

Para qué limpiar al caballo

Para proteger la piel. Bajo la silla, la cincha y la cabezada, el equipo presiona y roza la piel. Un mechón de pelo apelmazado, sudor seco o un grumo de barro en esa zona pueden provocar una rozadura. Por eso estas zonas se limpian con más esmero antes de cada monta.

Para revisar al caballo cada día. La mano recorre todo el cuerpo, así que es fácil notar una herida nueva, una rozadura, una hinchazón, una costra o una zona en la que el caballo se tensa. Los cambios se ven mejor cuando sabes cómo es y cómo reacciona tu caballo en el día a día.

Para construir la relación. En un estudio con 27 caballos, a una parte se les limpió con suavidad, en los sitios que más les gustaban, y al resto siguiendo un procedimiento fijo con el que algunos caballos se apartaban. Tras 11 sesiones, los caballos del primer grupo buscaban más a menudo el contacto por sí mismos, y los del segundo se apartaban con más frecuencia. La frecuencia cardiaca y el nivel de cortisol antes y después de la limpieza no variaron, así que la diferencia se veía sobre todo en la conducta y en la expresión de la cara[3].

Una revisión sistemática de 2024 señala que en las tareas diarias, como la limpieza, las personas a menudo no prestan atención a las señales de comodidad y de malestar del caballo. Cuando la limpieza tiene en cuenta los sitios favoritos del caballo y sus reacciones, el caballo busca el contacto más a menudo y lo evita menos[4].

Los caballos se acicalan unos a otros con los dientes, sobre todo en la zona de la cruz y en la base del cuello. Rascarle en su punto favorito le reduce la frecuencia cardiaca[5]. En 18 caballos ensillados, un minuto rascándoles la cruz producía conductas de relajación más largas que darles palmadas en el cuello[6].

Conviene saber

Háblale a tu caballo. En un estudio de 2021, los caballos rascados con la mano devolvían el acicalamiento más a menudo, miraban más a la persona y se movían menos cuando se les hablaba con una voz cálida y más aguda, como la que se usa con un niño o con un perro[7].

Dónde limpiar al caballo

Mejor al aire libre. Una revisión de estudios de 2024 sobre el asma equina indica que la mayor parte del polvo que llega a lo más profundo de los pulmones se levanta en la cuadra al sacar la cama, al limpiar a los caballos y en las horas de más movimiento. Los autores consideran razonable sacar a los caballos de ese mismo espacio de aire durante ese tiempo[2]. Además, al aire libre el polvo y el pelo no caen sobre la cama ni en el pesebre.

En el pasillo de la cuadra no bloquees el paso y coloca al caballo de forma que no pueda alcanzar a otros caballos, ni otros caballos a él ni a ti.

La zona de lavado no es sitio para limpiar. El pelo, las crines y la arena atascan el desagüe, y mientras tanto la zona queda ocupada para quienes quieren lavar a su caballo o refrescarle las patas.

Cepillos y productos

  • Almohaza de goma con tacos o dientes: para el pelo apelmazado, el barro y el pelo muerto.
  • Bruza de cerdas, mejor naturales, y otra, suave, para la cabeza.
  • Almohaza de plástico o metálica solo para limpiar la bruza. La metálica no se usa sobre el caballo, porque es demasiado áspera y puede herirle la piel.
  • Cepillo para la crin y la cola. Los peines arrancan pelos con más facilidad.
  • Limpiacascos para los cascos, mejor con cepillo.
  • Paños limpios y suero fisiológico: un paño para la zona de los ojos, otro para los ollares y otro para la zona del ano y los genitales.

Cada caballo debería tener sus propios cepillos. La tiña no se contagia solo por contacto directo, sino también a través de los cepillos y el equipo, y las lesiones aparecen sobre todo donde van la silla y la cincha[8]. La papera, una enfermedad infecciosa de las vías respiratorias altas, también se transmite por cubos compartidos, por el equipo e incluso por la ropa y el material de las personas que atienden a los caballos[9].

Prueba primero cualquier producto nuevo en una zona pequeña de piel. El Manual Merck recomienda observar la piel después de cada producto de uso tópico, porque puede irritarla o provocar una alergia[10].

Si compites, revisa la composición. La lista de sustancias prohibidas de la FEI para 2026 incluye, por ejemplo, la capsaicina, la sustancia del pimiento picante, como prohibida, y el cannabidiol (CBD) como sustancia controlada. También están prohibidas las sustancias con una estructura o un efecto parecidos a los de la lista[11]. Así que revisa los principios activos, no el nombre del producto, y hazlo cada vez que cambie la lista.

El orden de la limpieza

Un orden fijo ayuda a no saltarse ninguna zona, y el caballo aprende rápido qué viene después. La tradición dice que lo que se hace al caballo por un solo lado se hace por la izquierda, y lo que se hace por los dos lados se empieza por la izquierda.

Los estudios sugieren no terminar por el lado izquierdo. Los caballos miran a las personas más a menudo con el ojo izquierdo[12] y reaccionan con más fuerza ante algo nuevo que aparece por la izquierda[13]. Los potros de un año, aún sin desbravar, reaccionaban peor cuando la persona se acercaba por la izquierda, mientras que los de dos años, con los que ya se había trabajado por ambos lados, reaccionaban igual de bien por los dos[14]. Así que limpiar por los dos lados también es un aprendizaje diario de la calma por ambos lados.

  1. Almohaza de gomaPrimero un lado del caballo en tres partes: cuello, espalda y mano, después el tronco, es decir, el dorso, los costados y la barriga, y por último la grupa y el pie. Después, lo mismo por el otro lado.
  2. Bruza de cerdasEn el mismo orden, del cuello a la grupa.
  3. CabezaCon un cepillo suave y paños.
  4. Crin y colaDesde abajo, mechón a mechón.
  5. CascosMano izquierda, pie izquierdo, pie derecho, mano derecha.

Almohaza de goma y mano

Con la almohaza de goma deshaces el pelo apelmazado y quitas el barro, el polvo y el pelo muerto. Sujétala con la mano más hábil y pásala a la otra donde cueste más llegar. Haz movimientos circulares y adapta la presión a la sensibilidad del caballo y a la cantidad de músculo que tiene en cada zona. Cada pocas pasadas, golpea la almohaza contra el suelo para no dejar marcas en las paredes ni levantarle polvo bajo la nariz al caballo.

Después pasa la mano desnuda por el pelo. Notarás enseguida si queda pelo apelmazado, sobre todo donde irán la silla, la cincha y la cabezada.

¿Es la limpieza un masaje? Los movimientos circulares con la almohaza de goma recuerdan a un masaje suave y a muchos caballos les resultan agradables. No hay estudios sobre la limpieza en sí desde este punto de vista, pero sí sobre el masaje. En 8 caballos, 30 minutos de masaje de los músculos de la parte trasera del muslo aumentaron el avance del miembro posterior[15]. En un estudio polaco con 5 caballos de ocio, el masaje antes de montar redujo el cortisol en la saliva y el número de conductas de conflicto bajo el jinete[16]. Sin embargo, una revisión de 2022 concluyó que estos estudios son pocos y tienen muchas limitaciones, así que el efecto terapéutico del masaje aún no está confirmado[17]. Por eso, la limpieza puede ser para el caballo un contacto agradable y relajante, pero no sustituye un masaje hecho por un fisioterapeuta.

Fíjate en cómo reacciona el caballo. Cada caballo tiene sitios que le gustan y otros que no. En un estudio polaco, a 15 caballos de sangre caliente y 15 ponis se les acarició durante 5 minutos en cinco zonas distintas del cuerpo. Con las caricias, los caballos estaban más activados que en reposo, y la reacción dependía de la zona, del tipo de caballo y del sexo. Los autores concluyeron que acariciar la cabeza puede sentarles bien a los caballos, y que en el tronco hay que tener más cuidado[18].

Un caballo que se acerca, mueve los labios o intenta devolverte el acicalamiento se siente bien. Apartarse, pegar las orejas, amenazar e intentar morder quieren decir «aquí no»[3, 4].

Si el caballo reacciona con enfado siempre en el mismo sitio, por ejemplo en el dorso, piensa en el dolor. En un estudio con caballos de silla, la mayoría de los caballos con alteraciones graves de columna reaccionaba de forma agresiva hacia las personas: 33 de 43[19].

Bruza de cerdas

Con la bruza de cerdas quitas el polvo al caballo y le das brillo al pelo. Sujétala con la mano más cercana a la cabeza del caballo, y la almohaza con la mano más cercana a la cola. Así llegas más lejos, y si el caballo gira la cabeza, por ejemplo para espantar moscas, dará con la bruza suave y no con la almohaza.

Pasa la bruza con movimientos largos y continuos. Mucha gente hace dos pasadas a contrapelo, para sacar el polvo del fondo del pelo, y una a favor del pelo, para alisarlo. Cada pocas pasadas, limpia la bruza en la almohaza y golpea la almohaza contra el suelo. Al pasar al otro lado del caballo, cambia los cepillos de mano.

Cabeza

Si el caballo está tranquilo, quítale la cabezada de cuadra y abróchasela alrededor del cuello para poder llegar a toda la cabeza. Usa un cepillo suave y movimientos tranquilos, sobre todo cerca de los ojos. Colócate siempre a un lado del caballo. Si te pones justo delante de su cara, el caballo puede levantar la cabeza de golpe y darte en la barbilla o en la cara.

La cabeza es el mejor momento para una revisión rápida:

  • Orejas. Comprueba que la piel no tenga costras, heridas pequeñas ni otras lesiones.
  • Ojos. Comprueba que no lagrimeen y que no estén enrojecidos, hinchados ni turbios. Una lesión de la córnea duele: el caballo cierra con fuerza los párpados y el ojo lagrimea. El Manual Merck subraya que cualquier preocupación por un ojo del caballo requiere que lo vea pronto el veterinario[20].
  • Ollares. Una secreción espesa, blanca, amarilla o verde es motivo para llamar al veterinario. Una secreción espesa y purulenta puede acompañar, por ejemplo, a la papera, en la que el caballo a menudo tiene también fiebre y los ganglios linfáticos de debajo de la mandíbula inflamados[9].
  • Comisuras de la boca. Comprueba que no haya rozaduras, heridas pequeñas ni verrugas.
  • Olor de la boca. El Manual Merck incluye el mal olor entre los signos de problemas dentales, junto con que se le caiga comida de la boca y el rechazo a la embocadura. El veterinario debería revisarle los dientes al menos una vez al año, y en caballos mayores más a menudo[1].
95%

de 206 caballos de propietarios particulares de Mazovia tenían al menos un trastorno dental. En los premolares y molares, lo más frecuente eran las puntas de esmalte y la caries[21].Górski et al., Animals, 2022

Limpia la zona de los ojos con un paño humedecido en suero fisiológico. Para los ollares y para la zona del ano y los genitales, usa paños húmedos distintos. Las toallitas húmedas para bebés son cómodas, pero llevan aditivos que pueden irritar la piel.

Crin y cola

Los acondicionadores en spray facilitan el desenredado, dan brillo al pelo y hacen que se enrede menos. Pero antes de rociar al caballo, comprueba cómo reacciona al siseo del spray y al contacto del producto. Si le da miedo, aplica el producto en el cepillo, y acostúmbralo al spray poco a poco. En un estudio que comparó tres métodos de habituación, lo que mejor funcionó fue aumentar el estímulo de forma gradual: los caballos huían menos y necesitaban menos sesiones[22].

La crin y el tupé cepíllalos desde la raíz, masajeando de paso la piel, y comprueba que no haya caspa ni costras.

La cola requiere más paciencia, porque las cerdas son largas. El pelo de la crin crece de media unos 2,5 cm al mes[23]. A ese ritmo, un mechón de medio metro tarda unos 20 meses en crecer, así que cada pelo arrancado tarda muchísimo en volver a salir.

  • Con los dedos es lo más delicado. Separa la cola mechón a mechón. Lleva su tiempo, pero no arranca pelos.
  • Con el cepillo, desde abajo. Retuerce las cerdas por debajo del nacimiento de la cola y sujétalas con la mano. Desenreda primero solo las puntas, luego suelta un poco más arriba y desenreda la siguiente parte. Así hasta llegar al nacimiento de la cola.
  • Al final, el nacimiento. Cepíllalo bien y revisa la piel: caspa, heridas pequeñas, costras, pelo rozado.

Una cola rozada es una señal, no un motivo para desparasitar «por si acaso». Una de las causas son los oxiuros. Sus huevos aparecen alrededor del ano, los caballos sienten picor y se rascan, y los huevos se detectan al microscopio en una cinta adhesiva aplicada en esa zona. En Alemania y en Francia se han descrito caballos en los que la ivermectina, y en Alemania también la moxidectina, no eliminaron los oxiuros. En cambio, en un grupo de ponis francés sí funcionaron el fenbendazol y el pirantel[24, 25].

La segunda causa frecuente es el eccema de verano, es decir, una alergia a las picaduras de insectos, sobre todo de los Culicoides. Es la enfermedad de la piel con picor más frecuente en los caballos, y en algunas regiones del mundo afecta hasta al 60% de ellos. Las lesiones suelen aparecer en la crin, en la cruz y en la cola[26]. Así que la causa y el posible tratamiento debes decidirlos con el veterinario.

Cascos

«Sin cascos no hay caballo»: esta frase la conoce seguramente cualquier aficionado a los caballos. El Manual Merck considera imprescindible limpiar los cascos a diario y recomienda que el herrador los arregle más o menos cada 6 semanas[1]. Limpia los cascos antes y después de montar, sobre todo al volver de una salida al campo.

  1. Mano izquierdaColócate junto al caballo, mirando hacia la grupa, apóyate ligeramente en él, baja la mano por la pata y levanta el casco. Para levantar la mano izquierda, el caballo tiene que pasar el peso a la derecha, así que apoyarte un poco en él le ayuda[1].
  2. Pie izquierdoAvisa al caballo de que vas hacia la grupa: pasa la mano por el dorso y la grupa hasta llegar al casco. Apoya el casco trasero sobre tu muslo y retrocede un poco para estirar la pata del caballo. Es más estable para el caballo y más seguro para ti[1].
  3. Pie derecho y mano derechaIgual, por el otro lado.

Vigila dónde tienes los pies: cuando el caballo apoye la pata, el casco no puede caer sobre tu bota. Limpia a fondo la zona de la ranilla y las lagunas de alrededor de tierra, estiércol, piedras y piñas. Comprueba que no se haya clavado nada en la palma ni en la línea blanca. Si hay un clavo u otro cuerpo extraño clavado en la palma, no lo saques: llama al veterinario.

La ranilla es la que más dice. La podredumbre de la ranilla da un tejido córneo blando, mal olor y una secreción espesa y negra. El caballo puede reaccionar con dolor cuando le presionas la ranilla al limpiarla. La enfermedad suele empezar en el surco central de la ranilla, la favorecen la humedad y el poco movimiento, pero también aparece en caballos bien cuidados y en cuadras limpias y secas. El tratamiento empieza por retirar el tejido córneo enfermo, y muchos productos son cáusticos y pueden dañar los tejidos más profundos[27]. Así que, antes de echar mano de un producto, enséñale la ranilla al herrador o al veterinario.

Después del entrenamiento

Después de montar, vuelve a limpiar los cascos y revisa las zonas donde iban la silla y la cincha. De paso notarás cualquier rozadura nueva o zona caliente.

43-45 °C

es la temperatura que se midió en el interior del tendón flexor digital superficial durante el galope[28].Wilson y Goodship, Journal of Biomechanics, 1994

Los tendones se calientan desde dentro. Por eso, después de un trabajo intenso, mucha gente enfría las patas del caballo. En un estudio de 2025 con seis caballos sedados, una hora con una bota de hielo bajó la temperatura del interior de los tendones flexores unos 7 °C, y un dispositivo de frío con compresión, unos 10 °C. Un vendaje puesto después subió la temperatura de los tendones unos 4 °C, aunque se mantuvo dentro de los valores normales[29]. Cuánto enfría una simple ducha con manguera es algo que este estudio no midió.

Al lavar las patas, empieza por los cascos y ve subiendo. Así el caballo tiene tiempo de acostumbrarse al agua y a su temperatura. Después del lavado, seca bien las cuartillas. La humedad prolongada se considera uno de los factores que favorecen la dermatitis de la cuartilla[30].

Con calor, refresca al caballo entero. Mojarlo con agua fría es una de las formas más eficaces de bajar la temperatura de un caballo sobrecalentado. Una revisión de estudios sobre el estrés térmico cita un estudio en el que mojar solo con agua fría enfriaba mejor que mojar y retirar el agua del pelo cada vez[31].

Un manojo de paja es un viejo método de caballería. La paja absorbe bien la humedad, así que al frotar al caballo con ella lo secas y le das un masaje, sobre todo donde iban la silla y la cincha. Un caballo bien frotado tampoco tiene, una vez seco, pelo apelmazado por el sudor.

Y para terminar, a revolcarse. Los caballos suelen revolcarse después de un trabajo intenso y después del baño, haga el tiempo que haga. Los autores de un estudio con caballos y mulas consideran que revolcarse es una conducta importante, para la que el caballo debería tener sitio y tiempo[32]. Como dice el refrán de cuadra, caballo sucio, caballo feliz. Solo debería preocuparte que se revuelque de un lado a otro junto con escarbar, mirarse la barriga, tumbarse a menudo, sudar y no tener apetito, porque son signos de cólico[33].

Cuándo llamar al veterinario

  • el caballo entrecierra con fuerza o cierra un ojo, o el ojo lagrimea, está enrojecido, hinchado o turbio,
  • sale de los ollares una secreción espesa, blanca, amarilla o verde, sobre todo si el caballo tiene fiebre,
  • hay un clavo u otro cuerpo extraño clavado en la palma,
  • la ranilla está blanda, huele mal y le duele al limpiarla, o el caballo cojea,
  • aparecen en la piel calvas y costras, sobre todo bajo la silla y la cincha,
  • el caballo se rasca la cola o la crin hasta hacerse sangre,
  • el caballo se revuelca muchas veces, escarba, se mira la barriga o suda sin haber hecho esfuerzo.

Preguntas frecuentes

¿Con qué frecuencia hay que limpiar a un caballo?

A diario. El Manual Merck recomienda cepillarlo y limpiarle los cascos todos los días[1]. Antes de cada monta, limpia a fondo las zonas bajo la silla, la cincha y la cabezada, y limpia los cascos antes y después de montar.

¿Por qué lado se empieza a limpiar al caballo?

Tradicionalmente se empieza por la izquierda, pero limpia al caballo por los dos lados. Los caballos sin desbravar reaccionaban peor cuando la persona se acercaba por la izquierda, mientras que los caballos con los que se había trabajado por ambos lados reaccionaban igual de bien por los dos[14].

¿Hay que lavar al caballo con champú?

Solo de vez en cuando, si hace falta. Para la piel y el pelo es más importante cepillar con regularidad[1]. Prueba primero cualquier producto nuevo en una zona pequeña de piel, porque puede irritarla o provocar una alergia[10].

¿Cada caballo debería tener sus propios cepillos?

Sí. A través de los cepillos y el equipo se contagia la tiña[8], y a través de cubos compartidos, del equipo y de la ropa de las personas, también la papera[9].

¿Por qué se rasca la cola un caballo?

Casi siempre por el picor. La causa pueden ser los oxiuros, cuyos huevos se detectan con una cinta adhesiva aplicada alrededor del ano[24], o el eccema de verano, es decir, una alergia a las picaduras de insectos[26]. La causa y el tratamiento debes decidirlos con el veterinario.

Fuentes científicas

Hemos comprobado cada publicación en las bases de datos Crossref y PubMed. Los números del texto remiten a la lista, y los enlaces DOI, a los artículos originales.

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  2. Diez de Castro E, Fernandez-Molina JM. Environmental Management of Equine Asthma. Animals. 2024;14(3):446. doi.org/10.3390/ani14030446
  3. Lansade L, Nowak R, Lainé AL, Leterrier C, Bonneau C, Parias C et al. Facial expression and oxytocin as possible markers of positive emotions in horses. Scientific Reports. 2018;8(1):14680. doi.org/10.1038/s41598-018-32993-z
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Małgorzata Krupa filmowastajniatreningowa.pl

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